

¿Por qué se considera a los Reyes Católicos como el origen de la España moderna?
Como hito inicial de la Historia moderna de España suele considerarse el Descubrimiento de América, hecho histórico de excepcional dimensión que coincidió en el año 1492 con otros hechos destacadísimos de valor más local: la consumación de Granada (final de la Reconquista) por parte de los Reyes Católicos y la expulsión de los judíos de España (consecuente con el máximo religioso que marcará la vida política y social española de la edad moderna).
Lo que en un principio iba a ser un matrimonio de conveniencia por parte de Aragón buscando el apoyo de Castilla frente a los sublevados catalanes se convirtió en el matrimonio que consiguió liberar a España de la invasión islámica. Isabel de castilla y Fernando de Aragón se casaron en el Palacio de los Viveros de Valladolid el 19 de octubre de 1469, ella con 18 años y él con 17.
Política interior
Incorporación de las islas Canarias
En 1402, el rey Enrique II de Castilla concedió a Jean de Bethencourt el privilegio feudal sobre el archipiélago, dando inicio a la conquista de las Islas Canarias hasta entonces habitadas por los guanches, pueblo de raíz bereber que vivía de forma independiente. Posteriormente la Corona de Castilla recuperó para sí el derecho de conquista sobre las islas que los señores feudales no habían podido ocupar, Gran Canaria, Tenerife y La Palma; en 1478 en el marco de la expansión africana los castellanos iniciaron la conquista de Gran Canaria. La soberanía del archipiélago canario le fue reconocida a Castilla por el Tratado de Alcaçovas que definía los territorios españoles y portugueses. En 1492 se conquistaba la isla de La Palma y el proceso de incorporación de las Islas Canarias se completaría con la finalización de la conquista de Tenerife en1496, en la llamada Paz de Los Realejos.
La conquista de Navarra
Navarra estaba dividida a principios del siglo XVII en dos bandos: agramonteses y beamonteses cada uno partidario de un rey distinto. En este enfrentamiento, los reyes de Navarra firmaron un tratado con el rey de Francia que ponía en peligro a España. Debido a que los reyes de Navarra fomentaron ciertas doctrinas religiosas que disgustaron al Papa, se dictó una bula de excomunión contra ellos.
En 1512 Fernando el Católico pidió permiso a Navarra —aliada natural de Francia (compréndase esto en el ambiente de continua rivalidad entre Aragón y Francia) para que las tropas españolas pasaran por Navarra para atacar a Francia. La respuesta negativa por parte del rey navarro fue motivo suficiente para que Fernando el Católico ordenara al duque de Alba la ocupación de Navarra, mandando así ayuda a sus partidarios —los beamonteses— y, en menos de un año, la parte española del Reino de Navarra (la Alta Navarra) se incorporó a la Monarquía Católica. Sólo se encontró cierta resistencia en algunos puntos del sur; como anécdota cabría contar que Pamplona, la capital, cayó sólo en tres días.
Política exterior
Una vez finalizada la conquista de Granada, el rey Carlos VIII de Francia firmó con Fernando, en 1493, el tratado de Barcelona, mediante el cual Aragón recuperó el Rosellón y la Cerdaña a cambio de su postura neutral ante un inminente ataque francés al reino de Nápoles.
El ejército de Carlos VIII se desplazó al sur de Italia, destronando a Alfonso II, rey de Nápoles y pariente de Fernando el Católico. La situación de Francia en la península Itálica no gustó al Papa —el valenciano Alejandro VI— puesto que ponía en peligro los Estados Pontificios, por lo cual pidió ayuda al Rey Católico. Fernando no dudó en intervenir y, en poco tiempo, el ejército de Gonzalo Fernández de Córdoba, el Gran Capitán, expulsó a los franceses, recuperando su trono el rey napolitano.
En 1500 el nuevo rey de Francia Luis XII firmó con Fernando el Católico el tratado de Granada para ocupar conjuntamente el reino de Nápoles. Fernando accedió y el rey de Nápoles, a la sazón Federico I, fue destronado. Ambos ejércitos ocuparon la zona, pero las discrepancias empezaron a surgir y comienza una lucha de guerrillas. Pese a la inferioridad numérica de su ejército, el Gran Capitán derrota a los franceses y los expulsa de Italia. Nápoles es conquistada de nuevo y vuelve a ser incluida en la Corona de Aragón.
Tras la conquista de Granada, los Reyes Católicos deciden iniciar la conquista del norte de África con una doble intención:
La conquista comenzó con la toma de Melilla por Pedro de Estopiñán en 1497 y siguió en 1505 con la toma de Mazalquivir. Se ocuparon el Peñón de Vélez, Orán, Bugía, Argel, Túnez, La Goleta y Trípoli.
Cabe destacar la participación militar del propio cardenal Cisneros, confesor de Isabel la Católica y Arzobispo de Toledo, que en ese momento era la tercera persona más poderosa en España. La conquista del Norte de África se interrumpió en 1510 debido a la reanudación de las guerras en Italia y a que empezaba a revelarse más rentable dirigir los esfuerzos a la colonización de las Indias.
La Península Ibérica se dividía en dos provincias, una al norte, llamada citerior (entre los pirineos y el Ebro) y otra al sur, llamada Ulterior (el valle del Guadalquivir). Cada provincia estaba gobernada por un pretor, que reunía en su persona las prerrogativas de máxima autoridad civil y militar. Las únicas limitaciones que tenía, era la que el mismo se ponía mediante la publicación de un “edictum” o conjunto de normas a seguir en el ejercicio del poder. También residía en su persona el poder judicial y resolvía los problemas de indígenas y romanos. En la España Ibérica se crearon unas unidades administrativas que se les denominó civitas. Estas comunidades constituían un mosaico de estatutos, con derechos y obligaciones desiguales. Por un lado, las privilegiadas, aunque la mayoría, sin embargo, están sometidas al pago de un tributo anual fijo, a la obligación de proporcionar soldados auxiliares t a la renuncia del derecho propio. La colonización, que era la creación de centros urbanos de corte romana, es consecuencia de la implicación del elemento humano romano en la Península. La mayoría de las ciudades tenían una función estratégica para el control del territorio y servían como base para el ejército.Tras el asesinato de César en el año 44 a.C., Augusto se postula como sucesor del nuevo régimen. Augusto mantuvo la antigua organización provincial, al tiempo que dejo subsistir las tradiciones populares. La innovación más importante fue el conocido reparto de provincias entre emperador y senado.En cuanto a la división provincial de Hispania, Augusto dividió la antigua Hispania Ulterior en dos partes: La Baetica y La Lusitania, mientras que la Hispania Citerior, al norte, se amplió a espensas de cántabros y astures. El gobierno provincial de la Hispania Citerior estaba confiado a un ¨Legatus Augusti Propraetore¨ con sede en Tarraco y dotada de mando militar. La provincia Lusitania, con capital en Emerita Augusta, presentaba la misma forma de gobierno que la Hispania Citerior, mientras que La Baetica estaba gobernada por un procónsul. Por otro lado el ejercito hispano cumplia con su papel de cobertura a lo largo de las fronteras del Imperio, es decir, con su carácter defensivo, pero también realizaba otra función, la de llevar a cabo una explotación pacifica de los recursos de diferentes zonas.La excesiva extensión de las circunscripciones provinciales condujo a la creación de unidades más reducidas para necesidades especiales de gobierno y administración de justicia. La Citerior estaba dividida en siete "Conventus", que tomaban sus nombres de la capital correspondiente (Tarraco): la Lusitania contaba con tres y la Bética con cuatro.Hay que distinguir entre urbanización, o política de creación y fomento del marco material en el que es posible desarrollar una cultura ciudadana, y municipalización, u otorgamiento a los ciudadanos de una comunidad urbana determinada de privilegios jurídicos semejantes a los que disfrutaba el pueblo dominador.Los municipios romanos son antiguas ciudades indígenas cuyos habitantes, eran honrados colectivamente con el derecho de ciudadanía.Un rasco peculiar del Imperio consistió en extender fuera de Italia el ordenamiento municipal, aplicándolo a las comunidades provinciales.
Desapareció el patronato provincial pero se mantuvo sobre comunidades ciudadanas. Las ciudades sin derecho privilegiado podian tener pactos de hospitalidad entre el benefactor y los jefes indigenas de la comunidad.
Las provincias de hispania evolucionan de forma paralela al propio imperio, con alguna peculiaridad:Julio claudios y faflavios. Durante la dinastia julio claudio se mantuvo una progresiva integracion de provincias hispanas en el sistema romano. Galba y Oton se revelaron al frente del ejercito hispano, y al final el general vespasiano logra el poder e instaura la dinastia flavia. Vespasiano desmilitariza Hispania manteniendo una tropa legionaria y media docena de cuerpos auxiliares. Vespasiano promulgo el edicto de latinidad, el cual implicaba una reoganizacion de los municipios y la concesion de ciudades a aquellos que hubieran ejercido en un cargo municipal.
Crece la importancia de de las elites hispanas,y su influencia en la administracion central. La crisis del siglo III provoca una ruptura en el equilibrio politico y social por las necesidades del estado para contrarestrar el peligro exterior, ataques de otros pueblos a las fronteras del imperio.
Tras el pesimo gobierno de Comodo Septimo Severo, condujo a la militarizacion de la sociedad y a un estado de excepción.
El sistema de la tetrarquia de diocleciano introdujo cambios en el sistema politico-administrativo, el cual intentaba compartir el poder con otros titulares para asi fortalecer un debilitado poder central.Serian los augustos y los cesares los qe ejercieran el control, siendo en total 4. Las provincias a su vez se reagruparon en diocesis, en las qe gobernaba un vicario. El sistema evoluciono y las diocesis se convirtieron en "praefecturae" lo que dividio aun más el imperio. La peninsula tambien resulto afectada: la antigua citerior se dividio en Tarraconensis Carthaginiensis y Gallaecia, continuaron la lusitana y la baetica
y se añadio ua sexta la mauritana tingitana. Por lo tanto desaparecio la antigua division en provincias.
Durante Constantino este la paz estuvo de protagonista en la Península. Tras una recuperacion economica, y luchas por saber quien ocuparia el trono, Teodosio se alzo como ultimo emperador romano en la peninsula. Tras su muerte el imperio se
divide en dos partes, y debido a las luchas internas, Hispania cae en manos de los Barbaros del norte.